jueves, 30 de mayo de 2013

EL GALLO ORGULLOSO

NUEVA ETAPA DE HISTORIAS,     
CUENTOS Y RELATOS VARIOS

Tras haber dado por finalizada la tanda de adaptación de CUENTOS TRADICIONALES y ROMANCES DE CORDEL, cuentos y romances que conocí siendo niño, no quiero perder la oportunidad de continuar recreando la imaginación en otras historias, cuentos y relatos que en tiempos tan convulsos sirvan para alejar el fantasma de la desesperanza, el desánimo y la frustración con todo aquello que la vida real ofrece. 

Es por eso que tal vez no esté de más mantener viva a través de este BLOG la fantasía, la imaginación con historias que nada tienen que ver con la realidad que ofrece cada amanecer y que no es otra que aquella con la que nos retiramos cada noche, aunque, eso sí, con la esperanza de que el despertar de un día traiga una imagen más dulce: que los pobres sean menos pobres y los ricos menos ricos; que no se mate en nombre del dinero o de los dioses; el amanecer en el que "no seamos nuestro demonio ni hagamos de este mundo 
nuestro propio infierno", como dijera Oscar Wilde, aunque esto parece más bien propio de un cuento.
                              
Quizás todo comience por dar a toda  la juventud del mundo la mejor herramienta que se le puede dar: una adecuada preparación intelectual, tan privativa siempre de las clases pudientes, temerosas éstas de que les sea arrebatado el poder por el arma más poderosa de la que el ser humano dispone, la propia educación y formación intelectual.

Como parte esencial de la formación de la persona está el enriquecer la mente con lecturas colmadas de fantasía, de ingenio, de arrojo, de bondades y maldades con las que ir marcando en el espíritu los diferentes comportamientos de los humanos. Decía  George Goschen lo siguiente:

         "Lo que deseo para los jóvenes son libros y narraciones que no se limiten a tratar de la vida cotidiana. Quiero que la fantasía, incluso la de los más pequeños, se alimente de algo más que las imágenes de sus pequeñas vidas y confieso que siento pena por los niños a los que no se les estimula la imaginación mediante bellos cuentos de hadas que los transporten a mundos diferentes de los que conocerán a lo largo de su vida... Creo firmemente que lo que les aparta de vez en cuando de la rutina es mejor que lo que los mantiene en ella a toda costa." (Estracto sacado de la obra"El arte de contar cuentos" de Marie L. Shedlock)

En esta nueva etapa la mayor parte de las narraciones no serán adaptaciones personales de cuentos que llegaron a mi por tradición oral, sino que estarán tomadas de obras publicadas por magníficos recopiladores de cuentos y leyendas, o de autores de las mismas. Sólo está en mi ánimo el darlas a conocer a quienes son amantes de este género. Daré comienzo con el cuento del "GALLO ORGULLOSO", ese que controla los vientos desde las torres de los campanarios. 

                                      EL GALLO ORGULLOSO                                 

Había una vez un gallo que era tan terriblemente orgulloso que podría haberse pasado la vida sin decirle nada a nadie. Abandonó su casa, pues era indigna de su posición y no podía tener una traba como esa en su vida y lo mismo hizo con sus amistades.
Un día, mientras daba un paseo, pasó cerca de unas pequeñas chispas de fuego que estaban a punto de de extinguirse. Éstas le imploraron:
-Por favor, avívanos con tus alas para que podamos volver al vigor de la vida.
Pero él no se dignó a responder y, cuando se alejaba, una de las chispas le dijo:
-¡Muy bien!, nosotras moriremos, pero nuestro hermano mayor, el fuego, se vengará por tu actitud.
Otro día estaba tomando el fresco en un prado, pavoneándose de sus soberbias vestiduras cuando una voz que venía de alguna parte le dijo:
-Por favor, ten la amabilidad de arrojarnos de nuevo al agua.
Miró a su alrededor y vio unas gotas de agua: estaban separadas de sus amigas del río y saltaban muy apenadas.
-Oh, por favor, sé bueno y llévanos de nuevo al agua-, decían.
Pero, sin mediar palabra, se las bebió. Era demasiado orgulloso y demasiado grande para perder su tiempo en un charquito de agua. Pero las gotitas dijeron:
-Nuestra hermana mayor, el agua, te dará una buena lección, criatura insensible.
Algunos días después, durante una tormenta terrible, con truenos y rayos, el gallo corrió a cobijarse en una cabaña abandonada; entró, cerró la puerta y pensó: "Yo soy inteligente, pues estoy aquí tan cómodo. ¡Qué estúpida es la gente que está en la calle con una tormenta como ésta! ¿Qué es eso?", -pensó-, "No había oído ese ruido antes."
Pasado un rato, se oía mucho más fuerte y, después de unos minutos más, se convirtió en un perfecto alarido. "Oh", -pensó- "no puedo soportarlo. Tengo que detenerlo, pero ¿qué es lo que tengo que detener?"
Pronto descubrió que se trataba del viento que soplaba a través de la cerradura, así que tapó el orificio con un poco de arcilla y, de este modo, el viento descansó. Estaba muy cansado de soplar durante tanto tiempo a través de la cerradura, así que dijo: "Si alguna vez tengo la ocasión de devolverle su buena acción a esta magnífica ave, lo haré."
Unas semanas después el gallo miró hacia el interior de una casa; rara vez iba por allí, porque el avaro al que pertenecía casi se moría de hambre, así que tampoco iba a haber nada de comer para nadie más. 
Para su sorpresa, vio al hombre inclinado sobre un caldero que estaba al fuego. Más tarde, se volvió a coger una cuchara para mover el puchero y, entonces, el gallo se asomó y comprobó que estaba cocinando sopa de ostras, porque había visto algunas conchas entre las cenizas, y que para darle color había añadido al brebaje unas monedas de medio penique.
El avaro se dio rápidamente la vuelta, mientras que el gallo examinaba la olla y, riéndose para sí, exclamó: "¡Después de todo puedo hacer caldo de pollo!"
Metió el gallo dentro del puchero y lo tapó. El ave, sintiendo el calor, dijo: 
-¡Agua, agua, no hiervas!
Pero el agua le respondió:
-Tú te bebiste a mis hermanas pequeñas, así que no me pidas ningún favor.
Así que se dirigió al fuego:
-¡Oh, fuego, no hagas que hierva el agua!
Pero el fuego replicó:
-Una vez dejaste que mis hermanas pequeñas muriesen, así que no esperes que me apiade de tí.
De modo que se avivó e hizo que el agua hirviera con más rapidez. 
Al final, cuando el gallo sentía un calor insoportable, pensó en el viento y lo llamó:
-¡Oh, viento, ven en mi ayuda!
Y el viento respondió:
-Ese noble animal tiene problemas; le ayudaré.
Así que bajó por la chimenea, apagó el fuego, quitó con su fuerza la tapa de la olla y sacó al gallo de ella para depositarlo en un campanario en el que permanece desde entonces. Se dice también que este singular color que tiene  lo debe a las monedas que hirvieron con él en el puchero. 
 (Cuento recogido por Marie L. Shedlock en su obra "El arte de contar cuentos")

GLOSARIO:

Traba: impedimento
Avivar el fuego: hacer que recupere vigor.
Pavonearse: ser orgulloso y soberbio dándolo a entender.
Charquito: diminutivo de charco, agua que se halla estancada en el suelo.
Avaro: persona insaciable de riquezas y que nada comparte con los demás.
Brebaje: caldo de aspecto desagradable.
Caldero:  recipiente metálico, de fondo redondeado, esférico y con una sola asamóvil y que sirve para contener líquidos.
Olla: recipiente de arcilla o metal, redondo y hondo, con una o dos asas y que se usa para cocinar.
Puchero: recipiente redondo, algo alto y abombado, con la boca ancha y una o dos asa.  Sirve para cocinar.


El gallo de la veleta