sábado, 8 de marzo de 2014

RELATOS PRESTADOS: "EL ROMANCE DE JUAN Y JUANA"

"JUAN Y JUANA "Toda historia, cuento o leyenda tiene su razón de ser. Muchas de ellas fueron tradiciones orales que durante siglos conformaron en gran medida la sabiduría de los pueblos, sus luchas,  carencias, creencias, burlas, ironías, sueños, alegrías y desesperanzas, reflejadas en episodios y hechos imaginativos que, transmitidas de generación en generación, han llegado hasta nosotros. Casi todas se hallan recogidas y documentadas hoy día en manuales escritos y también informatizadas. En este apartado sólo intento recopilar aquellas historias que algunos de los lectores de este blog me hacen llegar. En esta ocasión se trata de la "HISTORIA DE JUAN Y JUANA" aportada por Carmen


                                                 RELATOS PRESTADOS

He conocido personas entusiastas a lo largo de mis días, pero nadie ha superado a Carmen. Todo aquello que supone conocimiento, enriquecimiento o descubrimiento de algo novedoso, por arcaico que sea,  se hace realidad en ella. Es inquieta y emprendedora, soñadora y constante. Amante de lo sencillo y de lo bello, Carmen permanecería para siempre en cada uno de los momentos que le aportan disfrute o encanto.
                   

   
El texto  es un bello y gracioso romance popular, de los muchos que recorrían la península Ibérica, en el que se aprecia una historia marcada por el interés entre una pareja de pretendientes de los de antes,  pero con final desastroso, pues acaban enzarzándose en una descomunal riña. Según me comentó Camen, su abuela se lo relataba cuando ella era niña.

                     JUAN Y JUANA

Por gastar papel y tinta
y además por pasar tiempo
les voy a contar la historia
de dos novios de mi pueblo.
A él por Juan “ lanas”  le conocen
y por apodo "El becerro”,
sus piernas eran torcidas,
era cojo y también tuerto.
De trabajar no entendía
porque era blando de huesos,
con un pedazo de pan
se pasaba el día entero.
Ella se llama Juana
y era nieta de su abuelo,
más fea que el no tener
y hasta tenía un ojo seco.
Era chata en demasía
y su cuerpo tan mal hecho
parecía una morcilla
o un chorizo extremeño.

Un día, de matrimonio
le vino a Juan el deseo,
y poniéndose a pensar
pronto encontró su remedio.
Pensó en Juana y al instante
la hizo saber su deseo.
La dijo pues, Juana, escucha
mi atrevido pensamiento,
mis planes voy a decirte
que a los dos son de provecho.
Juana, si has pensado casarte,
tengo el mismo pensamiento
y a que seas mi mujer
si quieres estoy resuelto,
poco hemos de perder
tú y yo en este cuento,
tú eres pobre y yo soy pobre,
tú eres tuerta y yo soy tuerto.
Con que dime si te conviene,
respóndeme y acabemos.

Pero es menester pensar
y saber qué es lo primero,
cómo vamos a vivir
y ver el ajuar que tenemos.
Hablemos como un libro, Juana,
yo a nombrar mejor empiezo,
que sin duda como el tuyo
será el mío, poco más o menos.
Tengo para la cocina
dos cazuelas y un puchero,
el puchero esta rajado,
Las cazuelas lo mesmo.
Tengo una sartén pequeña
y otra grande con agujeros,
dos platos desportillados
y un cazo roto, muy viejo.
Poseo una silla coja
y un banquillo sin asiento,
pero no los necesito
porque me siento en el suelo.
De botellas y de vasos
es preciso que no hablemos.
Cucharas y tenedores
no tengo más que los dedos.
Tengo una camisa rota,
y otra vieja también tengo,
que la pobre está sin mangas
y le falta el delantero,
se le ha perdido la espalda
y también le falta el cuello.

Este es mi ajuar Juana
Y si es malo, acéptalo
como bueno.

No te llames pues a engaño,
ya sabes lo que poseo.
De ruin a ruin poco va
y para más igualdad
tú eres pobre y yo soy pobre,
tú eres tuerta y yo soy tuerto.
Dime ahora a ver cómo es el tuyo.
Nuestro muebles juntaremos
y cuando todo esté junto,
juntaremos nuestro cuerpos.

- Conozco, Juan, sin dudar
por lo que me vas diciendo
que eres más rico que yo,
ya lo verás que no miento.
Tengo una saya de tela,
pero con tantos remiendos
que no se puede saber
cuál fue su color primero.
Tengo un jubón destrozado
que por viejo no lo llevo,
pues más agujeros tiene
que ventanas un convento.
Camisas, quién las conoce, Juan,
tú dos tienes al menos,
que si por viejas no sirven
servirán para el trapero.

Tengo una cama muy ancha,
donde a dormir seis cabemos
y hasta doce si es preciso
porque mi cama es el suelo.
Me tapo con una manta,
que fue manta en algún tiempo,
pero está tan destrozada
que apenas me cubre el cuerpo.
De calzado y de medias
es preciso que no hablemos,
llevo, por no tener otras,
las que mis padres me hicieron.
De zapatos ni de medias es preciso
que no hablemos,
medias de pellejo humano
y zapatos de los mesmo,
gasto por no tener otros
los que mi padres me hicieron.
Ni sé hilar ni hacer calceta,
ni sé guisar un almuerzo
pues con mendrugos de pan,
de continuo me alimento.
Este es mi ajuar,
según es te lo presento,
como no tengo otra cosa
acéptalo como bueno.

- Juana, si pensé casarme,
fue sólo con el intento
de dormir un poco blando
y acomodado el pellejo
en un colchón, aunque malo,
pero por lo que estoy viendo
ni colchón, ni jergón, ni manta,
ni nada bueno tendremos.
Yo creí que eras mujer
algo hacendosa por cierto.
No te creí tan perdida,
aunque perdido me encuentro
unirme a una desmangada, (desmayada)
inútil de cuerpo entero.

Siento, mujer, que es muy cierto
que algo habíamos de hacer,
pues casarse es algo muy serio
y contigo ni aún en bromas,
más quiero ir al cementerio.
Tú en tu casa, si la tienes,
yo en la mía, si la tengo,
vivimos pues separados,
¡pues pa mujer no te quiero!

- ¿Qué dice don Juan sin tierra?
¿Que no quiere que nos casemos?
Pues que sea en hora buena
si libre de ti me veo,
porque eres un vagabundo,
mal trabajador y feo,
y llevas más sebo encima
que hay en casa de un velero.
No eres más que media luz,
tienes sólo un ojo abierto
y tienes más elifaces  (elifaces= término desconocido)
y más moquillo que un perro.

- Calla, ¿qué dice la hermosa,
cara de perro podenco
y narices de apagavelas?
Eres un monstruo salero,
y en la joroba que llevas
te pareces a un camello.
Para arreglar ensaladas
son tus dos ojos muy buenos,
el malo mana vinagre
y aceite mana el tuerto.
Eres un nido de pulgas
y también de otros insectos
que te hacen rascar aprisa,
y en rascar pasar el tiempo.

— Mira quién habla, buen mozo,
que siempre está en movimiento
rascándose las costillas
de que tiene lleno el cuerpo,
también la sarna perruna,
de que es un almacén lleno,
¿Yo mujer tuya? Ni en chanza.
¿Juntarme a ti? Ni lo pienso.
Vaya a paseo el malandrín.
Adiós pues, sarnoso perro.
Dios te dé malas tercianas,
sabañones y diviesos.

- Todo lo que me deseas,
fea Juana, te deseo
además un tabardillo
de mala clase, manchego.
Tu piel no es piel de persona,
que es de un geniudo abadejo.
Quédate con Dios pichona,
carita de un gato viejo,
que tienes pelo de zorra
y una barrica en tu cuerpo.

Se acabaron las palabras
y empezaron el jaleo
de trompazos, bofetones,
pellizcos y otros excesos.
Y gracias a los vecinos,
que a los gritos acudieron,
pudieron separarlos
después de muchos esfuerzos.
Salieron de la pelea,
la Juana con menos pelo,

toda la cara arañada
y un golpe en el ojo bueno.
El Juan salió como pudo,
con mucha sangre en el cuello,
pues la uñas de su novia,
en él desgarros hicieron.
El que quiera que lo crea
y el que no tiene un remedio,
que tome el tren cuando guste
y vaya a mi pueblo a saberlo.
Si alguno va, buen viaje,
que yo en mi casa me quedo.
Salud y muchas pesetas
y aquí se acabó este cuento.


           Este romence aparece también en romances tradicionales cántabros                                                           (Autor desconocido)

GLOSARIO:

En demasía:  en exceso.
Tuerto: ciego de un ojo.
Es menester: "es necesario", "es preciso"
Ajuar: conjunto de enseres, (tales como ropa, utensilios caseros, etc.), que una pareja llevaba al matrimonio.
Cazuela: recpiente de cocina de forma circular, ancho y poco profundo, generalmente de barro, con dos asas y tapa, usado para cocinar.
Puchero: recipiente redondo, alto y abombado, de boca ancha y con dos asas. Se usa para cocinar.
Desportillado: que le falta parte del canto o de la boca. Tener los bordes mellados.
Saya: enagua que solían llevar las mujeres bajo la falda o el vestido.
Jubón:  antigua prenda de vestir que, ajustada al cuerpo, cubría desde los hombros hasta la cintura.
Medias: prenda de vestir femenina, de tejido elástico fino con la que se cubre la pierna, desde el pie hasta el muslo.
Sebo: grasa saturada, sólida y dura, extraida de animales herbívoros.
Malandrín: persona malvada.
Terciana: fiebre que se repite cada tres días.
Tabardillo:enfermedad parecida al tifus, con fiebre alta y continua, alteraciones nerviosas y sanguíneas, y una erupción que cubre todo el cuerpo. Persona alocada y molesta.
Abadejo: pez marino, parecido al bacalao. Pájaro insectívoro, de unos nueve centímetros de largo y plumaje largo oliváceo.
Pichona:  cría de la paloma. Se aplica cariñosamente a las personas. (En este caso está empleado con ironía)