"No hace falta saber cómo perdonar. Basta estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo." (Louise Hay)
Mi señor y mentor don Diego, vuelvo a dirigirme a vuesa merced para hacerle sabedor de algunos detalles de la vida por estos contornos. Ha sólo unos días debí viajar hasta la población de Baza con mi madre. Fue el motivo el visitar a unos parientes que allá residen. Hubimos de despertar antes de que el gallo cantara y andar ligero para llegar a la Plaza de la Loma cuando aún no apuntaba el día. Allí encontrábase todo en penumbra, pues las pocas bombillas que hay, protegidas todas por esa especie de platillo de porcelana, a malas penas permiten entrever la imagen de lo que en la plaza hay, tal como una fuente a la que jamás vi agua, así como la sencilla pero bonita iglesia que la preside.
Era día de mercado en Baza y los pasajeros que hacia allí se dirigían, andaban ya preparados para la marcha, charlando unos, con cara de sueño otros y algunos apurando el último trago de café o aguardiente en el “Diente de Oro”. El “Vaya- Vaya” hacía ya rugir el motor de su viejo autobús a la vez que éste despedía un olor infernal, olor que penetraba en el estómago como si fuese una alimaña pretendiendo arrancarlo de cuajo. Tomamos asiento en la parte trasera y, con un traqueteo tan estruendoso como ensordecedor, emprendimos la marcha. Al pasar por Fines ya apuntaban claramente las siluetas de árboles y casas y, al pasar por Tíjola, el Sol lanzaba sus primeros rayos hacia el pueblo y hacia un río Almanzora tan lleno de belleza en sus márgenes como escaso de agua en su cauce. Difícil se le hizo al cansado autobús subir las cuestas de Serón hasta el Hijate. Parecía entrar en una agonía sin fin, pues tan pronto rugía fieramente como parecía fenecer sin remedio. Mi señor y mentor don Diego, vuelvo a dirigirme a vuesa merced para hacerle sabedor de algunos detalles de la vida por estos contornos. Ha sólo unos días debí viajar hasta la población de Baza con mi madre. Fue el motivo el visitar a unos parientes que allá residen. Hubimos de despertar antes de que el gallo cantara y andar ligero para llegar a la Plaza de la Loma cuando aún no apuntaba el día. Allí encontrábase todo en penumbra, pues las pocas bombillas que hay, protegidas todas por esa especie de platillo de porcelana, a malas penas permiten entrever la imagen de lo que en la plaza hay, tal como una fuente a la que jamás vi agua, así como la sencilla pero bonita iglesia que la preside.
Baza es una pequeña ciudad, muy viva y emprendedora, con calles antiguas y ruidosas y alzáse vigilante una majestuosa catedral en el centro mismo del pueblo. El mercado es intenso y movido. A él confluyen gentes de toda la comarca, gentes que venden y compran, que se afanan, que discuten y regatean sin tregua ni descanso. Y también allí hallábase el ciego que canta sus romances. Cantaba en esta ocasión uno cuya historia viene del otro lado del mar e infundíale un aire tan de intriga y suspense que todo el que pasaba, parábase a escuchar. Ante la curiosidad por conocer el misterio de lo lejano acérqueme y no tuve por menos que adquirirlo.
Hízosenos tarde para tomar “El Vaya- Vaya” y obligados nos vimos a retornar en tren, en "El tren Correo" o “El Alicantino” como también lo llaman. ¡Qué bello viaje, don Diego! Era éste mi primero en tren y he disfrutado cual niño con zapato nuevo. El olor a carbonilla, o ese “¡chacachá, chacachá, chacachá!” ruidoso y monótono producían en mí un placer tan intenso como insólito. Pasar por las estaciones donde la gente aguarda, se baja o sube, el ajetreo de carga y descarga, ver al jefe de estación con su silbato y su bandera, escuchar el agudo silbido de la locomotora en su esfuerzo por salir hacia delante, produciendo un balanceo que obliga a sujetarse como si uno estuviese completamente ebrio, a la vez que deja escapar enormes bocanadas de humo, o entrar en los túneles de Cantoria, en los que te pierdes en la oscuridad mientras la carbonilla te empapa el rostro, ha resultado ser para éste su servidor una aventura singular y sobrecogedora.
Una vez que estuvimos en casa, y en cuanto los quehaceres nos lo permitieron, fuimos desgranando el romance, cuya historia viene tan de lejos que parecíanos mentira haya llegado hasta aquí. Pero,…, léala, júzguela y verá que en el mundo todo hállanse personas con corazón de ángel y también con corazón ponzoñoso.
Su humilde servidor
El Candil de la Fuentecita
Hízosenos tarde para tomar “El Vaya- Vaya” y obligados nos vimos a retornar en tren, en "El tren Correo" o “El Alicantino” como también lo llaman. ¡Qué bello viaje, don Diego! Era éste mi primero en tren y he disfrutado cual niño con zapato nuevo. El olor a carbonilla, o ese “¡chacachá, chacachá, chacachá!” ruidoso y monótono producían en mí un placer tan intenso como insólito. Pasar por las estaciones donde la gente aguarda, se baja o sube, el ajetreo de carga y descarga, ver al jefe de estación con su silbato y su bandera, escuchar el agudo silbido de la locomotora en su esfuerzo por salir hacia delante, produciendo un balanceo que obliga a sujetarse como si uno estuviese completamente ebrio, a la vez que deja escapar enormes bocanadas de humo, o entrar en los túneles de Cantoria, en los que te pierdes en la oscuridad mientras la carbonilla te empapa el rostro, ha resultado ser para éste su servidor una aventura singular y sobrecogedora.
Una vez que estuvimos en casa, y en cuanto los quehaceres nos lo permitieron, fuimos desgranando el romance, cuya historia viene tan de lejos que parecíanos mentira haya llegado hasta aquí. Pero,…, léala, júzguela y verá que en el mundo todo hállanse personas con corazón de ángel y también con corazón ponzoñoso.
Su humilde servidor
El Candil de la Fuentecita
ALGO DE LA PROVIDENCIA
Si ustedes quieren oír
aproxímense para acá
es un caso del Brasil
que les vamos a contar.
En un pueblo de San Pablo
que es una gran capital
habitaba un matrimonio
con dos hijas nada más.
Pero estas dos hermanas
no se llevaban muy bien
pues ellas se maltrataban
y hasta no se podían ver.
La menor se llama Carmen
la mayor era Sofía
un mozo de aquella calle
a la moza pretendía.
Pide permiso a su padre
para casarse con ella
y enseguida se casaron
y muy bien se llavaba con ella.
Y pasándose algún tiempo
ella en cinta se halló
tuvo un hermoso niño
su madre lo malogró.
Y cuando en cama se hallaba
a su madre la llamó
y ella no pudo ir
a Carmen fue y la mandó.
Sofía al ver a su hermana
la trata con despotismo
verán como se vengaba
matando a su propio hijo.
Carmen se fue a lavar
la ropa de su sobrino
para vengarse de su hernmana
ahoga a su mismo hijo.
Cuando Carmen regresó
que venía de lavar
con aquella buena intención
al niño quería besar.
La hermana de mal ejemplo
ahora no lo puedes besar
porque el niño está durmiendo
decía la criminal.
Y la hermana no hizo caso
y al niño se fue a besar
y al encontrárselo muerto
ella empezó a gritar.
Carmen ha matado al niño
pero ya lo pagará
siendo de aquel inocente
su madre la criminal.
Haciéndose ella de nuevas
a su hermana la culpó
a que la muerte pagara
a su padre fue y llamó.
Su padre vienen al instante
creyendo que era verdad
señores no hay más justicia
que la que yo quiera tomar.
Segunda Parte
Siendo inocente la joven
de esto que la acusaban
el padre la pillaba
y al monte se la llevaba.
Montándose en un caballo
a un pinar se la llevó
y al bajarse del caballo
un romero en el pie se clavó.
Lleno de ira y coraje
a su hija maltrató
machacándole las manos
de esta manera le habló
Perra has matado al chiquillo
ahora me voy a vengar
y llorando le decía
padre eso es una falsedad.
Al verse tan desgraciada
esta amenaza le ha echado
no haya quien te saque el pincho
hasta que yo lo saque con mis manos.
Llorando desconsolada
en el monte se la dejó
a esto vuelve una anciana
y a la joven recogió.
Pasándose un cierto tiempo
sepan ustedes señores
por la puerta de la cueva
pasan unos cazadores.
Al ver aquella joven
tan guapa de semblante y buen color
uno de ellos que era marqués
de la joven se anamoró.
Con cariño y con anhelo
relaciones le pedía
con permiso de la anciana
a su casa se la lleva.
Como era pobre y desgraciada
esto le dijo su madre
¿qué me has traído a la casa?
¿no tienes con quién casarte?
Madre no tomes disgusto
ya tienes lo que te digo
tú hiciste tu gusto
y yo también hago el mío.
Pero al cabo de algún tiempo
ella en cinta se notó
y en estas intermedias
a un viaje el marqués marchó.
Con su madre se quedaba
él en el viaje tarda
y al cumplir los nueve meses
ella, a un niño a luz dio.
Las noticias le mandaban
con un señor, al marido
que la echen de la casa
a ella y al chiquillo.
Al recibir la contestación
la suegra se la enseñaba
y entonces cogía a su hijo
y de allí se retiraba.
Corriendo todos los pueblos
la pobre joven se hallaba
y en la posada de enmedio
la joven se aposentaba.
Ella allí se estableció
y feliz su vida pasaba
ahora vamos al marido
cuando del viaje regresaba.
Él arrepentido queda
y en todos los pueblos la buscaba
y a su hijo y a su esposa
en aquel pueblo encontraba.
Enseguida lo conocían
cuando llegó a la posada
y a su hijo le manda
que le dijera papá.
Él con mucho sentimiento
al pronto se echó a llorar
así tengo yo un pequeño
yo no sé dónde estará.
Entonces ella decía
con el mayor regocijo
¿usted lo conocería
si yo le presentara su hijo?
Con alegría y placer
-estas palabras le dijo-
Aquí tienes a tu mujer
y aquí te presento a tu hijo.
Tercera Parte
Pues felices ya quedaban
este niño con sus padres
ahora vamos al abuelo
que de rico llegó a pasar hambre.
Cuando el pincho se clavó
se gastó todo el capital
y no hubo ningún médico
que se lo pudiera sacar.
En la pobreza él quedó
teniendo tanto capital
y a pedir se dedicó
o sea implorando caridad.
En todos los pueblos visita
y en aquel pueblo atinó
donde estaba su hija
una limosna le pidió.
La joven muy agradable
sin perder al anciano de vista
le dijo: pase usted padre
por fin ha encontrado a su hija.
Pero al verlo cojear
ella le preguntó
dígame lo que le pasa
pues esto es una maldición.
Pues cuando tú me la echaste
con mucha justa razón
porque yo te maltraté
no tengo perdón de Dios.
Yo te perdonaré
con todo mi corazón
ponga aquí en lo alto el pie
y el pincho le sacaré.
Vamos a aquella hermana
después de hacerle traición
se fue en busca de Carmen
para pedirle perdón.
Te perdono hermana mía
con todo mi corazón
Dios perdonó a su enemigo
y a tí te perdono yo.
Aquí termina el romance
para los curiosos lectores
para que lean el martirio
y el sufrimiento de una joven.
FIN
Autor desconocido (IMP. LA EXACTITUD.-URRÁCAL)
NOTA: Es copia exacta del papel adquirido en su día en Baza. En el mismo se aprecian estructuras gramaticales incorrectas así como la falta de diferentes signos de puntuación.
GLOSARIO:
Baza: población al noreste de la provincia de Granada, con estrechos lazos de relación con la comarca del Almanzora.
Contorno: lugar próximo, proximidades, cercanías, inmediaciones.La Loma: barrio de Albox que se halla a la derecha de la rambla.
“Vaya, Vaya”: antigua línea de autobuses que hacía la ruta a los mercados de la comarca.
Arrancar de cuajo: arrancar de raíz.
Fines, Tíjola, Serón, Cantoria: poblaciones en el Valle del río Almanzora.
Hijate: pequeña población almeriense en una zona altiplano, próxima a Baza.
“El Alicantino”: viejo tren-correo que unía las ciudades de Granada y Alicante y que cruzaba todo el valle del Almanzora.
Ebrio: borracho, bebido, beodo, embriagado.
Carbonilla: partícula de carbón a medio quemar.San Pablo: Sao Paulo, Brasil. Es la mayor ciudad de dicho país y de toda América del Sur. Con el área metropolitana tiene casi veinte millones de habitantes.
Hallarse encinta: hallarse embarazada, a la espera de un bebé.
Malograr: echar a perder, fracasar, estropear, arruinar, desgraciar. Era un término muy usual en el habla popular
Despotismo: maltratar, abuso de poder o fuerza en el trato con las demás personas.
Romero: planta muy olorosa de hojas pequeñas, delgadas y duras, y flores pequeñas azules o blancas.
Regocijo: alegría, dicha, felicidad, gozo.
Atinar: acertar, encontrar, tropezar, lograr.
Pincho: aguijón o punta aguda de cualquier materia.
Maldición: expresión del deseo de que ocurra un daño a alguien.
Izquierda: Plaza de la Loma Derecha: panorámica de Baza
Izquierda: tren en Baza Derecha: Vaya-Vaya