(E. secundum Marcum)
A don Diego de la Caparrota, de éste su deudo, el Candil de la Fuentecita. Pregúntame su merced acerca de las celebraciones y costumbres en estos días de Semana Santa y direle que, a fe mía, no diferirán mucho de las correspondientes a otros lugares. Son días estos de seria y estricta penitencia y recogimiento. Ayunos y abstinencias, como si ya no hubiese pocos, se multiplican y agrandan severamente y hasta en el escupir al suelo en estos días, dice mi abuela haber pecado, pues escupiendo estamos a Cristo como hicieran los judíos. Paréceme que exagera, pero hágole caso, pues el sentimiento de culpa por el padecimiento en la Cruz si que me lo ha inculcado.
Sobre celebraciones direle que entiendo poco, pues mi corta edad no me permite discernir su sentido. Pero si harele llegar una que me conmovió y asustó por el ambiente sobrecogedor de oscuridad, rezos, sermones y algún lamento que escuchaba. Sucedíanle silencios a los rezos y tras estos hacíase de nuevo el silencio, y así siempre, en cansada y monótona rutina. Algunas mujeres, envueltas en mantones negros, no cesaban en aquellos tristes y repetitivos rezos hasta que apareció el sacerdote que subió al púlpito para, en un tono exaltado y bronco, hablar de los muchos pecados de los allí asistentes y de las no pocas penitencias que debieran hacer para lograr el perdón.
Fue esto ha sólo unos años, no contaba yo más de cuatro, cuando la noche de Jueves Santo quiso mi madre que la acompañara a la iglesia. Ya en el interior, todo era tétrico, oscuro, pues sólo algunas velas y lámparas de aceite alumbraban tan tenuamente el recinto que difícil se hacía distinguir lo negro de lo blanco. Hallábanse cubiertas con enormes lienzos morados todas las imágenes que en los nichos del templo había. Olíase a cera y a aceite de mariposas que se consumían en sus tazones al ritmo de plegarias.
Tras haber escuchado algunos rezos y responsos, como dígole, dio comienzo un sermón del que nada entendí, quedándome sólo clara la idea del padecimiento de Cristo a manos de unos verdugos. Me asustaba todo aquello un poco y pedile a mi madre regresar, insistiendo ella en mantenernos para presenciar la entrega de Cristo a Pilato que inmediatamente se haría. Yo, que andaba endormiscado y medio asustado, no sentía entusiasmo con la idea y pudo más mi insistencia que su súplica, regresando a casa tras el sermón que ella llamó "Sermón de la madrugada”.
He podido después, con la ayuda de un viejo, el tío Jeromillo, recomponer estas notas sobre lo que ya años atrás fuera la celebración de estos días de penitencia, de recogimiento y arrepentimiento en estos lugares, haciéndoselas llegar para que sepa su merced cuanta fe y cuanto dolor por los sufrimientos de Cristo había y hay en las gentes de este lugar.
Tras haber escuchado algunos rezos y responsos, como dígole, dio comienzo un sermón del que nada entendí, quedándome sólo clara la idea del padecimiento de Cristo a manos de unos verdugos. Me asustaba todo aquello un poco y pedile a mi madre regresar, insistiendo ella en mantenernos para presenciar la entrega de Cristo a Pilato que inmediatamente se haría. Yo, que andaba endormiscado y medio asustado, no sentía entusiasmo con la idea y pudo más mi insistencia que su súplica, regresando a casa tras el sermón que ella llamó "Sermón de la madrugada”.
He podido después, con la ayuda de un viejo, el tío Jeromillo, recomponer estas notas sobre lo que ya años atrás fuera la celebración de estos días de penitencia, de recogimiento y arrepentimiento en estos lugares, haciéndoselas llegar para que sepa su merced cuanta fe y cuanto dolor por los sufrimientos de Cristo había y hay en las gentes de este lugar.
Su fiel servidor
El Candil de la Fuentecica
CELEBRACIONES DE PASIÓN
Tras una severa Cuaresma, llegaban los días de Pasión, días de recogimiento y penitencia, sentimiento de culpa. Estaban repletos de una liturgia hoy ancestral y sobre la que seguidamente aportaré unos sencillos y breves datos correspondiente a la noche del Jueves Santo y tarde del Viernes Santo. Una serie de poemas, conjuntamente con sermones y la adoración del Monumento, componían el eje central de unos actos que tenían como objetivo revivir en los fieles el proceso de la Pasión de Cristo.
No fue posible recopilar todo el memorial que componía la liturgia correspondiente a esas jornadas de estricta penitencia. Esta liturgia posiblemente tenía lugar en todos los templos de la comarca. Ésta, en concreto, está tomada de la celebración que se hacía en el Santuario del Saliente.
Este primer poema era recitado por un ayudante del sacerdote y tiene como título "LA CONFORTACIÓN DEL ÁNGEL" Durante la madrugada del Jueves Santo al Viernes Santo tenía lugar el "Sermón de la Madrugada" y, previo al mismo, se recitaba el poema:
LA CONFORTACIÓN DEL ÁNGEL
Dulcísimo Jesús mío,
tu Eterno Padre me envía
con las alas de su amor
para confortar tu agonía.
Has de sufrir en la plaza
de un pueblo brutal y necio
las burlas más descaradas
y escandaloso desprecio.
Por divertir a los jueces
de aquella chusma infernal
te llevarán amarrado
de uno a otro tribunal.
Cada cual te insultará
según su genio y humor:
unos te llamarán loco,
otros amotinador.
Por lo que llevarás azotes
de la chusma infame y vil
y en tus sagradas espaldas
` pasarán de cinco mil.
Puesto por pecador
pagar las deudas te ofrecen
y hacer el cáliz más amargo
hasta apurar las heces.
En la cruz más afrentosa
con el furor más inhumano
tres clavos traspasarán
tus sagrados pies y manos.
Y esa oprobiosa gente
en tu frente y sienes divinas
ceñirán una corona
con setenta y dos espinas.
Y ya que consumado
el nudo de tu pasión
expirarás en la cruz
cumplida tu obligación.
Gran premio ha de conseguir
el patíbulo afrentoso
pues triunfarás de la muerte
resucitando glorioso.
El limbo y el purgatorio
tendrán alivio y consuelo
y Abraham con Isaac
marcharán contigo al cielo.
Y la silla de Luzbel.
que quedó desocupada
se verá del hombre humilde
por segunda vez ocupada.
Y para que el Universo
de tu gran poder se asombre
los ángeles y los hombres,
en tu trono alrededor,
cantarán el dulce himno
de tu eterna gloria y amor.
Tras esta recitación tenía lugar el "Sermón de la Madrugada", al que seguía la "SENTENCIA DE PILATO". En su conjunto venía a ser una vivencia de todo el proceso de la Cruz, lo que da a entender el profundo sentimiento religioso en las gentes de entonces.
SENTENCIA DE PILATO
Yo Pilato, presidente,
gobernador general,
gran juez de Jerusalén,
interventor de la ciudad,
contra Jesús, el Nazareno,
vengo en considerar
que por rey de los judíos
quiso proclamarse Adán
naciendo quien era sin duda
el Hijo de Dios eternal.
Por todos estos delitos
me determinan mandar
que clavado en una cruz
padezca muerte ejemplar,
y ejecutando un escrito
en rótulo se pondrá
cual ha sido su delito.
Muy concisa y sentenciosa
una leyenda contendrá
que en tres lenguas estará:
hebrea, griega y latina
y para que más claro sea,
en ella sólo pondrá:
"Es Jesús el Nazareno
también rey de Judea."
Así lo ordeno y mando
so pena de persecución
de bienes y de la vida
que se cumpla este mandato
sin oponer contradicción.
Año 5233 de la Creación,
día 25 de marzo,
yo Pilato, el gran pretor.
Dentro del amplio abanico de celebraciones, cabe resaltar el de "LA SUBASTA DE LA TOCA". Parece que se trataba de una de las más emotivas y arraigadas. Tenía lugar el Viernes Santo, tras desenclavar a Jesús de la Cruz. La secuencia era la siguiente: tras el desprendimiento de la Cruz, eran ofrecidos a la Virgen los clavos y la corona de espinas. A continuación se hacía la subasta de la toca, que no era tal, sino que se trataba de un simbolismo con el que se pedía a los fieles que diesen limosna para enterrar a Jesús. El sacerdote lo anunciaba y un ayudante mostraba a los asistentes una toca blanca de la Virgen, mientras recitaba:
LA SUBASTA DE LA TOCA
¿Hay quien quiera dar limosna
y ganará un premio eterno
para darle sepultura
a Jesús el Nazareno?
Los que fuisteis de Jesús
en tiempo favorecidos
amigos, deudos y extraños
para el entierro os convido,
Caminantes que pasáis
reparad si hay dolor que se iguale
al que sufriera María
con tantísima crueldad.
Es esta humilde toca
todo el caudal de María
y para enterrar a Jesús
la subastaremos al día.
De la Reina de los Cielos
se pone este lienzo en venta
¿Hay quien lo quiera comprar
para que su alma sea redenta?
Pecadores acudid
a llorar vuestros pecados
que Jesús el Nazareno
en la Cruz los ha pagado.
A su madre muy querida
por abogada dejó
y que al pecador arrepentido
le concediera el perdón.
Venid, venid, pecadores,
a María consolad,
y Jesús el Nazareno,
la eterna gloria os dará.
Seguidamente la toca era colocada nuevamente sobre la Virgen, dando por finalizada la ceremonia que, como ha quedado dicho, tenía lugar, tras el desprendimiento de la Cruz, el Viernes Santo por la tarde.
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NOTA: conviene manifestar que es posible que el texto haya sufrido algún pequeño cambio y no se ajuste literalmente a su original, pues no estaba escrito y el mismo fue fruto de la memoria y el recuerdo del tío Jeromillo. Vaya para él esta nota de agradecimiento.
GLOSARIO:
"Et hora nona exclamavit Jesus voce magna, dicens: Eloi, Eloi, lamma sabacthani?": Y siendo la hora nona Jesús exclamó con gran voz, diciendo: "Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado?"
Aceite de mariposas: reciben el nombre de mariposas unas diminutas candelas que sostenidas por un cartoncillo sobre el aceite de un tazón, se encendían ante alguna imagen sagrada en señal de veneración, agradecimiento o petición.
Monumento: monumento eucarístico en el que se reserva la Eucaristía, diferente al altar principal del templo, pues aquel quedaba desmantelado.
Patíbulo: tablado o lugar en que se ejecuta la pena de muerte.
Limbo: según la doctrina cristiana, lugar al que van las almas de los niños que mueren sin bautizar.
Purgatorio: según la Iglesia católica, lugar en el que las almas de los muertos pagan sus faltas antes de poder alcanzar la gloria eterna.
Pretor: magistrado o alto funcionario que administraba justicia en la antigua Roma o gobernaba una de las provincias del Imperio romano.
Toca: prenda de tela con que se cubría la cabeza.
Endormiscado: participio de "endormiscar". Término de origen catalán, pero muy usado en esta comarca y que significa estar medio dormido.
Izquierda: Jesús ante Pilato
Centro: monte Calvario
Derecha: el cuerpo de Jesús en brazos de su madre.