"La maldad no necesita razones, le basta con un pretexto." (Johann W. Goethe)
Como su merced es conocedor de sobrado, en esta villa de Albox celébrase cada martes un mercado que, a fe mía, es el más grandioso en muchas leguas a la redonda. Bien de mañana reatas y reatas de bestias debidamente enjaezadas van llegando desde los cuatro vientos y sus dueños aposéntanlas por la rambla o en alguna de las muchas cuadras que hay en la población.
Dígole que el mercado de estos MARTES NAVIDEÑOS tiene un especial duende. Quizás sea por los reencuentros de familiares y amigos, quizás por las nostalgias que despiertan tras haber dormido un tiempo los sueños y separaciones en el corazón, o quizás porque así lo requieren las fechas, lo cierto es que las gentes andan como más alborozadas y alegres, como más dispuestas a regalar una sonrisa y, asegúrole, mi señor, que hasta en comprando o vendiendo percíbese ese ambiente tan de agradecer. Son días de euforias, de ansias por el disfrute y diversión con familia y amigos, y es necesidad el aligerar en la actividad para alargar el deleite que hállase en el sosiego o en la parranda. Y, créame, hasta un gozo es el pasar por los puestos de mercancías y escuchar las palabras de deseo de bien que vendedores y compradores ofrécense entre sí. Y es que todo el mundo parece distinto, parece otro. Pero,..., entristéceme el pensar cuán dura la soledad, cuán tristes las ausencias en estos días para muchos humanos.
Bueno, pues volviendo al mercado, diréle que en subiendo por la cuestecilla que llaman Puerta de Granada o antes, hállanse mercancías de todo especie. Y no dígase ya en la rambla toda, en la plaza del pueblo o en las calles que la limitan, destacando sobre todas la denominada Calle del Muro, pues el bullicio allí es digno de ser puesto en el mejor de los documentos
Bueno, pues volviendo al mercado, diréle que en subiendo por la cuestecilla que llaman Puerta de Granada o antes, hállanse mercancías de todo especie. Y no dígase ya en la rambla toda, en la plaza del pueblo o en las calles que la limitan, destacando sobre todas la denominada Calle del Muro, pues el bullicio allí es digno de ser puesto en el mejor de los documentos
Encuéntrase casi de todo en estas calles, desde tiendas grandes a pequeñas y todo tipo de puestos callejeros, bien sean éstos de gallinas, de conejos, afilaores, talabarteros, sombrereros, recoveros, verduleros, fruteros, retrateros, queseros, y no sabría decir cuantos más. Es también allí donde ubícanse los ciegos para pregonar sus historias, gozando siempre de una muy concurrida audiencia. Y ahí fue donde ha tan sólo dos días, al paso, oíle a uno de los tales ciegos una historia que aflige y conmueve, mi señor, y detúveme a adquirirla. No es ésta historia de divertimento, sino todo lo contrario, pues es una de esas tantas historias de amor destrozado, anulado y muerto por la iniquidad de un ser sin alma ni conciencia. Léala, mi señor, y verá cuán cierto es lo que digo a vuesa merced. De seguro que ha de ser de su agrado y conmoverá su alma.
Su eternamente agradecido deudo
El Candil de la Fuentecica
LOS DOS MÁRTIRES DEL AMOR
Les voy a explicar señores
un suceso de dolor
que tan sólo el referirlo
entristece el corazón.
En un pueblo de Castilla
según la letra declara
en una hermosa ciudad
"tubo" lugar esta infamia.
En una casita humilde
vivía una familia honrada
compuesta de una madre
y un hijo que la adoraba.
La madre era una anciana,
algo enferma se encontraba
y el hijo con gran afán
sin descanso trabajaba.
Para que a su pobre madre
nunca nada le faltara,
pues no tenía otro amor,
más que a su madre adorada.
Así fue pasando el tiempo
hasta que al fin conoció
a una encantadora joven
y de ella se enamoró.
La joven con gran cariño
correspondió a aquel amor
y muy pronto de aquel joven
ciegamente se prendó.
Pero entre los dos amantes
una barrera se alzaba
él era un humilde obrero
y ella rica acaudalada.
Así pasaron los días,
pasaron varias semanas,
y estos dos enamorados
más ciegamente se amaban.
Pero un día el padre
de la joven se enteraba
que su hija con un pobre
en relaciones se hallaba.
Lleno de rabia y coraje
a su hija se acercó
y como una fiera humana
de esta manera le habló.
Cómo es que tienes valor
hija perversa y malvada
con un miserable obrero
en relaciones te hallas.
No ves que es un pobre
tú poderosa y rica
si no dejas a ese hombre
deshonrarás nuestra familia.
Si es que quieres ser casada
yo te buscaré un marido
que tiene muchas riquezas
y se casará contigo.
Las riquezas padre mio
para mí no valen nada
pues ellas tienen la culpa
de las mayores desgracias.
Yo en todo te obedezco
dijo la chica a su padre,
pero eso no me lo pidas
que me es imposible olvidarle.
Antes prefiero morir
que traicionar mi amor
pues aunque sea un pobre
es rico de corazón.
El padre muy enrabiado
en un cuarto la metió
y a la infeliz muchacha
cruelmente maltrató.
Y durante ocho días
permaneció encerrada
sin darle alimento alguno
para que de él se olvidara.
Al cumplir los ocho días
este padre sin entrañas
penetró en su habitación
en donde la chica estaba.
Y ya enferma de muerte
en un rincón se encontró
a la desgraciada joven
y de pronto así le habló.
Isabel, te estás muriendo
cómo eres tan desgraciada
maldito sea ese hombre
que te trae tarstornada.
Al oír esto la joven
de rodillas se postró
y con débiles palabras
de esta manera exclamó:
Hombre de mal corazón
padre de malas entrañas
por la ambición del dinero
me llevas a la desgracia.
Ya estoy fuera de este mundo
mi vida pronto se cacaba
y muero sin poder ver
al hombre que tanto amaba.
De su cuerpo casi muerto
un gran suspiro salió
y esta desgraciada mártir
su cuerpo a Dios entregó.
Al enterarse aquel joven
de la muerte de su amada
con mucha pena y dolor
amargamente lloraba.
Lleno de ira y coraje
un gran cuchillo cogió
y a casa de aquel malvado
muy pronto se dirigió.
Le dice, maldito padre
padre de mal corazón
que a tu hija has matado
sin tenerla compasión.
Pero te juro que ahora
su muerte vengaré yo
y sacando el gran cuchillo
le atraviesa el corazón.
Al ver que muerto quedaba
de aquella casa salió
resuelto sin vacilar
al cementerio marchó.
Y en la tumba de su amada
de rodillas se postró
y llorando como un niño
de esta manera exclamó:
Isabel del alma mía,
tu muerte ya he vengado
has muerto por mi amor
yo vengo a morir a tu lado.
Al momento del bolsillo
papel y lápiz sacó
y con mano temblorosa
unas líneas escribió.
Y con el mismo cuchillo
un fuerte golpe se daba
"callendo" muerto en la tumba
de aquella que tanto amaba.
Carta que escribió el joven a su madre
Adiós madre de mi alma
adiós madre de mi vida
tu hijo se va de este mundo
cuando más falta te hacía.
Ya sabes que por mi culpa
su vida sacrificó
la mujer que yo quería
con todo mi corazón.
Y sin ella en este mundo
me era imposible la vida
no llores ni tengas pena
adiós mi madre querida.
Autor desconocido.
NOTA: he respetado el texto tal y como lo hallé. Los términos ortográficamente incorrectos aparecen entrecomillados y en cursiva, siendo también muchas las deficiencias en signos de puntuación, en especial, la falta de comas.
GLOSARIO:
Asueto: fiesta, vacaciones, festividad, descanso.
Reata: hilera de caballerías. En este caso, bestias de carga que se dirigían al mercado. Fue casi el único medio de locomoción hasta la década de los setenta
Enjaezada: poner los jaeces a las caballerías, o sea, prepararlas, adornarlas.
Cuadra: lugar donde se guardan los animales.
Rambla: cauce de considerable tamaño, pero que sólo lleva agua cuando llueve torrencialmente. Es propio en España en toda la franja mediterránea.
Parranda: fiesta, diversión. Grupo de personas que se divierten bailando y tocando.
Duende: geniecillo, espíritu. Espíritu travieso que se cree habita en algunas casa, produciendo en ellas alteraciones. En este caso se refiere a que tiene un espíritu diferente al de otros martes del año.
Iniquidad: ignominia, vileza, maldad. Injusticia grande.
Afilaor: es un apócope de "afilador", persona que se situaba con su herramienta de afilar objetos cortantes en el mercado. Éstos también iban por las calles y casa del campo tocando su flauta característica.
Talabartero: Persona que trabaja artesanalmente objetos de cuero o caucho.
Recovero: personas que compraban huevos y aves domésticas para revenderlos.
Infamia: iniquida, ignominia, vileza. Acción muy mala.
Gran afán: anhelo, deseo enorme por hacer o conseguir algo.
Prendarse ciegamente: perder el sentido en el amor. Enamorarse de forma ciega.
Acaudalada: muy rica. Persona de grandes caudales o riquezas.
Hallarse en ralación: en este caso hace referenia a mantener un vínculo amoroso.
Coraje: furia, valentía, decisión, ímpetu, rabia, cólera.
No tener entrañas: carecer de sentimientos. Se dice que alguien no tiene entrañas cuando carece de sentimientos para con los demás.
Rincón: esquina, recodo, ("corner" en el fútbol).
Vacilar: dudar, titubear, desconfiar.
Arriba izquierda: camino del mercado Arriba centro: afilador
Arriba derecha: mercado de Albox
Abajo izquierda: recovero Abajo centro: retratero
Abajo derecha: rambla de Albox